Platos típicos de Granada

Granada es una provincia de playa y montaña, por lo que sus platos típicos no podían dejar de lado esa variedad  geográfica. Acompáñanos en este viaje por la cocina típica granadina y llenate los ojos de deliciosos platos.

Entrantes granadinos

Granada es bien conocida por sus tradicionales tapas, platos que acompañan de manera gratuita las bebidas de sus bares. Pero más allá de eso, hay un serie de entrantes tradicionales de la zona que no podemos pasar por alto.

Jamón de Trevélez

Nacional e internacionalmente conocido, esta tipología de jamón que cuenta con denominación de origen, es producido en la comarca de Granada, concretamente en el pueblo de la Alpujarra granadina, Trevélez.

Su especial sabor se debe a su delicado y cuidado proceso de curación, que puede durar de entre 12 a 24 meses. Otra de sus características es las condiciones naturales en donde se seca, a 1.7000 metros de altitud, lo que permite obtener un producto de excelente calidad sin la necesidad de añadir conservantes.

Caracoles

Este plato amado y odiado por partes iguales es bastante popular en la provincia de Granada. En barrios como el Albaycin cuentan con varios locales con larga tradición en este plato. Al que sepa apreciar su sabor le elegrará saber que es un alimento bajo en grasa y con un alto porcentaje proteico, además de contar con un toque picante perfecto para los fríos días de invierno.

Acompañado de una buena hogaza de pan, este plato suele servirse en marmitas de barro, y se come con palillos de dientes, para así poder sacar el bicho de su interior.

Remojón Granadino

Este plato tan típico de Granada suele encontrarse como tapa en muchos bares del centro durante la época de Semana Santa, ya que tradicionalmente los 40 días antes del viernes santo en España no se comía carne, siendo mucho más habitual el consumo de pescado.

Este plato, aunque sencillo, presenta una combinación de sabores que puede no ser santo de devoción de muchos paladares. Sin ingredientes son: naranja, bacalao seco, cebolleta, huevo duro, aceitunas negras, y todo eso aliñado con un buen chorreón de aceite y sal.  Esto termina por conseguir una mezcla agridulce que se sirve frío.

Habas con jamón

Muchos recordarán pasar largas tardes de invierno junto al brasero desmembrando vainas pasar sacar las verdes habas de su interior. Este plato típico se sirve de tapa y de plato principal y es acompañado con pequeños tacos de jamón y un sofrito de cebolla.

A los amantes de las verduras este sencillo plato, acompañado de un huevo, les encantará.

Saladilla

Para acabar con los entrantes, no podíamos dejar de lado las famosas saladillas. Estos pequeños panecillos ganan adeptos con los años. Su toque de aceite y la sal gorda que los caracteriza los hace perfectos para acompañar cualquier comida.

Son famosas las panaderías del Albaycin, donde por sólo 1€ el visitante puede llevarse una bolsa llena de estas pequeñas delicias.

Comidas principales granadinas

Habiendo dado un buen repaso a los entrantes granadinos, a continuación hablaremos de los platos principales, con los que seguir relamiéndonos.

Plato Alpujarreño

Si hay un plato granadino que todo el mundo conoce, ese es el plato alpujarreño. Aunque no sea la opción más saludable o ligera para un almuerzo, este plato está compuesto principalmente por carne de cerdo, como morcilla, lomo, longaniza y jamón serrano. Todo ello debe ir sobre una base de aceitosas patatas a lo pobre, y dependiendo de la zona, incluso pimientos verdes fritos y huevo.

Tortilla Sacromonte

Esta tortilla poco tiene que ver con la típica tortilla española, aunque en algunas ocasiones de elabore con patata. La receta original de la tortilla Sacromonte está elaborada por huevos, sesos, criadillas y otros tipos de casquería. Algunas de sus versiones esta tortilla puede llegar a incluir nueces, guisantes o incluso pan rallado para ganar consistencia.

Dada sus características, no todos se atreverían a probarlas, pero para paladares más atrevidos, esta tortilla con toques de vino blanco y laurel es todos un manjar.

Olla de San Antón

Este consistente caldo debe su nombre a la tradicional matanza que se celebra (o celebraba) en día 17 de enero con motivo del día de San Antón. Las familias se reunían en torno a esta olla que se cocina con arroz, habas y gran cantidad de partes del cerdo, donde no podía falta una morcilla. En muchas familias se cocinaba todo en la misma olla, pero a la hora de servirlo se reservaba en un plato aparte toda la carne de cerdo. Este plato de carne se comía al final, y es conocido como la pringá.

Potaje de Hinojos

El potaje o puchero de hinojos se trata de un plato con tanta tradición como el puchero tradicional. La principal diferencia entre el puchero de hinojos y el tradicional son las verduras, donde en esta receta se lleva todo el protagonismo el hinojo, y en el puchero, dependiendo de la región y el comensal, se puede añadir zanahoria, cebolla o pimientos y tomates.

Este plato tenía especial relevancia hace más de un siglo cuando la población vivía en el campo, ya que el hinojo es una mala hierba que crece de manera natural en estas zonas climáticas. Durante los últimos años esta receta se cocina cada vez menos ya que no se suele destinar tierra de campo a su cultivo, o no tiene tantos adeptos como para destinar una partida a su recolección. Sin embargo, algunas familias todavía aprovechan sus salidas campestres para recolectar algo de esta planta y llenarse los estómagos

Choto al Ajillo

Este plato es la esencia de la Alpujarra granadina hecha comida. Aunque poco ligero, este plato calienta los estómagos con su sofrito de tomate y sus ajos. Tradicionalmente se cocinaba en una gran olla sobre un fuego de leña.

Gachas de ajos quemados

Si queremos pensar en un plato típico de gente humilde, las gachas de ajos quemados son el mejor ejemplo. Si obviamos los ajos, las gachas de sémola han sido siempre la comida que nuestros abuelos recuerdan de su infancia de postguerra.

Esta versión de las gachas de sémola se elabora con un sofrito de tomate y pimiento seco, junto a unos cuantos ajos y almendras, haciendo que la masa quede mucho más compacta y recia. En algunos restaurantes es posible encontrarlas con torreznos o daditos de carne de cerdo muy frita. Todo un reconstituyente para un frío día de invierno.

 

Espeto sardinas

Aunque no sea exclusivo de Granada, esta provincia tiene una larga tradición de turismo en la costa tropical, y eso significa en otras palabras un espeto de sardinas frente al mar. Este barato manjar se elabora a fuego de madera, siendo los espeteros quienes ensartan las sardinas en ramas de caña de azúcar, tan común en este tipo de latitudes.

Son famosas las postales de barcas de madera que son usadas como barbacoas para cocinar estos espetos de sardinas. Si visitas la costa granadina durante el verano lo puedes irte sin haberlos probado.

Moraga de sardinas

Este guiso marinero tiene sus orígenes en la época de la Granada árabe, de ahí su nombre que en mozárabe significa asado. Este guiso hecho a base de sardinas y vino blanco se cocina sobre una cazuela de barro, y es tradicional de zonas de costa.

La sardina es cocinada a fuego lento en una base de cebolla y tomate, que acompañado de una buena hogaza de pan calma el hambre de cualquiera.

Esperamos que hayáis disfrutado de este paseo por la cocina tradicional andaluza, y os dejéis caer por sus calles del centro de Granada o del Albaycin donde muchos de ellos pueden ser degustados a muy buen precio.